JORGE TINAS GÁLVEZ
¿Para cuándo la autocrítica?
Tras la lectura del artículo de Ramón Jauregui en el diario El País * Los debates que no tenemos en el PSOE _ Opinión _ EL PAÍS y a la vista de los recientes resultados electorales en Extremadura y Aragón resulta inevitable para quienes llevamos años entregados al debate político hacernos la misma pregunta que se hace nuestro insigne compañero, porque parece evidente que la sociedad española no está siendo sensible a las indudables mejoras que ha alcanzado el Gobierno y pese a ellas el avance de la derecha es incuestionable. Nos resulta muy difícil aceptar que una parte relevante de los votantes, algunos de los cuales durante años se decantaron por el PSOE, hoy se inclinen por la derecha u opten por la abstención, mientras que las denominadas opciones a la izquierda del Partido se mantienen congeladas e incluso en declive. 
No podemos sino sorprendernos que la suma del PP y la extrema derecha de Vox, carentes de propuestas de ningún tipo y cuyo único programa político es el antisanchismo estén en vías de llegar al poder. Cómo se concibe que Vox, un partido antisistema, que quiere demoler las bases en las que se ha sustentado el estado del bienestar alcanzado en el país, seguidor incondicional del trumpismo y permanente utilizador de la infamia, esté creciendo entre sectores no favorecidos de la sociedad, como son por ejemplo la juventud y la emigración. Cabe pensar que la causa esté en una degradación social, pero este aserto es tan grave, tan preocupante, que quienes llevamos gran parte de nuestra vida apostando por una mejora de la sociedad, o, nos llevaría a un nihilismo inaceptable y por ello necesariamente nos vemos obligados al análisis de cuales han sido las causas de esta situación y como abordar la solución.
El PSOE basó sus triunfos electorales en un proyecto nacional con propuestas de transformación social y respuestas al complejo problema territorial basadas en un acuerdo federal que no se corresponde con las demandas de los nacionalistas, las soluciones dadas han servido temporalmente, pero ante las cada vez mayores exigencias del nacionalismo se está llegando a un punto que estas son cada día más inaceptables y están suponiendo un grave problema de credibilidad y de distanciamiento en los territorios no nacionalistas , hasta el punto de opacar los beneficios sociales alcanzados
Si a ello se suman algunos de los problemas internos surgidos, amplificados por los medios y las redes sociales afines a la derecha, vamos comprobando como el avance de ese discurso populista va ganando terreno sin que el Partido sea capaz de dar la respuesta adecuada para impedir que nuestra sociedad sea arrastrada a la pérdida de valores democráticos fundamentales como: El europeísmo, el feminismo, la aceptación del diferente, los servicios sociales o el cambio climático.
No es acertado, ante los reveses que estamos recibiendo y los que se prevé que vendrán en próximas citas electorales, no hacer autocrítica, quedarnos en la autocomplacencia de que aún resistimos y que la sociedad se dará cuenta de los riesgos que supone la extrema derecha, cuando la evidencia aquí y en el resto de Europa demuestran lo contrario.
Aún estamos a tiempo porque los avances sociales y económicos alcanzados son una realidad objetiva, pero que se está demostrando ineficaz ante el discurso populista y radical de la derecha, que ha iniciado una batalla ideológica a la que hay que dar respuesta desde el Partido.
En un momento en el que los vientos de la extrema derecha son como una epidemia dominante en todo el mundo, habrá que volver a defender los principios de la socialdemocracia que llevaron a Europa a los mejores momentos de la historia y que son los propios del PSOE, pero para ello debemos empezar por reconocer que el Partido como tal no está en el mejor momento interno , que existen contradicciones con respecto a propias resoluciones congresuales y desde luego una gran carencia de pluralismo y debate abierto que deben ser abordados ante los graves retos a los que debemos enfrentarnos

