José Luis Fernández Rioja

 

             Cuando un amigo se va algo nuestro también se marcha, porque con él se van los momentos vividos  que ya no podremos  rememorar juntos, ni se podrán hacer los debates que estaban pendientes, ni volver a los encuentros que este año nos ha quitado la pandemia .

Cuando cada martes nos reunamos de forma virtual, como ahora debemos hacer, será inevitable echarte de menos  José Luis y si como esperamos en el año venidero podemos reunirnos de nuevo será imposible cubrir esa cabecera de la mesa que ocupaste en La Cachimba durante tanto tiempo.

Un día dejaste de venir, después se produjo ese gran vacío que provocaron las restricciones por el virus y apenas supimos unos de otros, cuando reanudamos las charlas virtuales supimos de tu ausencia por enfermedad, pero siempre pensamos  en que la ausencia sería pasajera, después nos llegó la información de la gravedad, pero confiamos plenamente en tu  recuperación.

Durante este tiempo de tu ausencia he comentado con alguno de los miembros de “Los Buitres” que difícil nos estaba siendo haber pasado más de un año sin recibir la convocatoria del gran maestro de ceremonias en el que te habías convertido y en torno al cual giraba esa comida tan deseada por todos los que aún recordábamos aquellas multitudinarias de tiempos pasados. He rebuscado en mis viejos correos electrónicos tu última llamada al cachopo de la Montaña, lugar al que nunca podré volver porque tu ausencia me impedirá disfrutar del lugar.

He querido recordar solo los momentos de ocio , cuando ya los años de entrega al Partido estaban lejanos y solo disfrutábamos de los buenos recuerdos y criticábamos con lealtad, como buenos viejos militantes, cuanto no nos gustaba de los que ahora nos gobiernan.

Querido José Luis, te has ido sin saber que queremos plasmar todas nuestras  cuitas en un blog ,eso tan moderno y por ello quiero recoger en el esta desgarrada carta, hoy que entiendo más que nunca antes a Miguel Hernández y sus versos:

                           A las aladas almas de las rosas…

                           de almendro de nata te requiero,

                           que  tenemos que hablar de muchas cosas

                           compañero  del alma , compañero.

                                                                                           Jorge Tinas

                                                                                    28 de diciembre de 2020